Cadetes

 

Un 3 de abril del 2005 un grupo de jóvenes menores de 18 años, venidos desde distintos puntos de Temuco, estudiantes de distintos establecimientos, con vidas muy diferentes entre si, llegan por diversas razones, pero con un solo propósito: prepararse para ser bomberos.

  Es así como comienza un hito que marcó, marca y marcará a nuestra Compañía y a cada uno de sus integrantes. Hace ya muchos años que no existía una Brigada Juvenil en las filas de la Primera Compañía de Temuco, por lo que la creación y más aún, la formación de estos nuevos cadetes fue todo un desafío tanto para los instructores como para los oficiales de aquella época. Sobre todo porque era la primera vez en la centenaria historia de nuestra compañía que mujeres podrían llegar a ser bomberas de la Primera.

  Pero gracias a que el espíritu primerino, rápidamente logró mantenerse firme en lo más profundo de sus jóvenes corazones, la labor se hizo cada vez más agradable para los voluntarios, que demuestran cada día lo importante que es para ellos nuestra Brigada Juvenil. Siempre dispuestos a colaborar en instrucciones, atentos a sus miedos, pendientes de sus estudios y cálidos al momento de confiarles sus penas.

Refundadores

  • Fernanda Garrido
  • Maria Jose Barria
  • Jorge Mansilla
  • Richard Llinima
  • Gustavo Varas
  • Nicole Francois
  • Maria Belen Barria
  • Leandro Dominguez
  • Carla Neumann
  • Hernan Gutierrez
  • Francis Rojas

PRIMERA COMPAÑÍA: UNA FAMILIA DE BOMBEROS

  Y claramente fue eso, la cercanía que han tenido cadetes y voluntarios, el ambiente familiar que se respira en cada rincón de nuestro cuartel, lo que a estos fututos bomberos los ha hecho sentir verdaderamente parte de esta maravillosa Compañía, la cual realmente se ha convertido en su segundo hogar y para más de alguno cierta vez el primero.
Porque saben y son testigos de ello, que la Primera Compañía es más que un cuartel de bomberos o un grupo de hombres dispuestos a luchar contra las llamas, la Primera Compañía de Bomberos de Temuco es una familia.

  Es este el concepto que más que cualquier definición de fuego o agua se a quedado en el fondo de sus corazones. Porque inspirados, motivados e imitando a sus mayores es que la Brigada Juvenil con el pasar del tiempo también se ha convertido en una verdadera familia. Donde todos se preocupan de todos, donde saben que siempre encontrarán una palabra de aliento, un abrazo, donde muchos han encontrado a sus verdaderos amigos, donde la unión y el compañerismo es su base. Y es que el cariño que se ha generado a lo largo de estos dos años es indescriptible.

Y aunque como en todo grupo humano, eventualmente existen malos ratos o diferencias de opinión, éstos se han aplacado con la fuerza del espíritu Primerino que les recuerda cada vez: “Labor Omnia Vincit”, que El Trabajo Todo lo Vence.