Fundadores

El devenir del tiempo irrenunciablemente trae la unión de las distintas generaciones y con ello el recuerdo de aquellos que han logrado levantar obras de alto calibre.

  Los fundadores de la Primera Compañía de Bomberos de Temuco son un valioso ejemplo de lo anterior que vale la pena recordar año a año.

  Los bomberos primerinos nunca han esquivado sus tradiciones ni su deber de servir a la comunidad, y es por eso que se mantiene siempre presente la misma esencia que dio origen a esta unidad bomberil.

  Desde aquella reunión efectuada un 22 de julio de 1900 a la fecha se ha modernizado notoriamente el servicio y se han renovado constantemente las filas, pero hay un elemento que a la vista de profanos parece misterioso y difícil de entender, el cual sólo los bomberos parecen compartir y que se traduce en una voluntad y amor inquebrantable por servir a la comunidad.

  Grabadas en la casaca roja primerina quedaron las enseñanzas y prácticas de los visionarios fundadores, quienes al llamado para formar una Compañía de Escalas, Ganchos y Hachas no escatimaron esfuerzos ni recursos.

APOYO


   Pronto la idea se ve apoyada por más hombres que se unen en esta preciosa labor voluntaria. De los 28 miembros que llegaron a esta labor fundadora destacaron los voluntarios Juan Bautista Taito, Juan Aguila, Juan Bautista Duhart, Juan Echevers, Eduardo Muñoz, Martín Horosteguy, Alfredo Navarrete, Luis Recart, Edwin Leigh y Martín Lacaste. En especial sobresalieron Moisés Alliende quien asume como el primer Director y Teófilo Durán como primer Capitán.

  A todos estos nobles voluntarios que visualizaron la grandeza de la institución de Bomberos de Chile, vaya nuestro reconocimiento sincero e imperecedero a fin de impregnar a las nuevas generaciones de las vetustas hazañas que se entrelazan con la labor contemporánea.

  Laureles cubren sus frentes y la estrella primerina resplandece orgullosa en vuestro pecho. Con el mismo fulgor se recuerda en todo servicio y actividad de la compañía, a aquellos hombres que entregaron su vida en la labor común, levando su persona al sitial de aquellos seres humanos superiores donde el amor al prójimo no escatima sacrificios.

  Al mismo tiempo, siempre son faros de luz eterna que se proyecta en el tiempo para enseñar la esencia del ser bombero.